Cómo abrigar al bebé en el carrito sin que pase calor
Con la llegada del frío, salir a pasear se convierte en una pequeña operación logística: gorro, manta, saco, burbuja… y la duda de siempre: ¿irá bien o se estará asando? Saber abrigar al bebé en el carrito es más sencillo de lo que parece si entiendes cómo regula su temperatura y eliges bien los accesorios. Aquí tienes una guía práctica para que los paseos de otoño e invierno sean cómodos para él y tranquilos para ti.
Por qué es tan fácil pasarse al abrigar al bebé en el carrito
Los bebés regulan peor la temperatura que los adultos, y eso nos lleva a muchas familias a ponerles «una capa más por si acaso». El problema es que en el carrito se suman varios factores: el bebé va quieto, pero también va resguardado por la capota, el saco y, a veces, el plástico de lluvia. A eso hay que añadir los cambios bruscos de temperatura al entrar en una tienda, en el autobús o en casa de los abuelos.
El resultado es que, muchas veces, el bebé no pasa frío, sino calor. Y el exceso de calor le hace estar más incómodo, sudar, dormir peor y, después, enfriarse al quedarse húmedo.
Cómo saber si tiene frío o calor
Olvídate de las manos y los pies: suelen estar más fríos que el resto del cuerpo y no son un buen indicador. Lo fiable es:
· Tocar la nuca o el pecho: si están templados y secos, va bien. Si están sudados o muy calientes, sobra abrigo. Si están fríos, le falta una capa.
· Fijarte en sus mejillas: muy rojas y calientes pueden indicar exceso de calor.
· Observar su comportamiento: un bebé con calor suele estar inquieto o irritable; uno con frío puede estar más pálido o quejoso.
Una buena referencia general es que el bebé lleve una capa más que tú. Si tú vas cómodo con jersey y abrigo, él irá bien con su ropa, un abrigo o mono fino y su saco o manta.
La regla de las capas en el paseo
Las capas finas funcionan mejor que una prenda muy gruesa, porque permiten quitar y poner según la situación:
· Primera capa: body de algodón, de manga larga en invierno.
· Segunda capa: pelele, jersey o chaqueta de punto.
· Capa exterior en el carrito: saco de silla o manta, según el frío que haga. Si el saco ya es acolchado, normalmente no hace falta además un abrigo grueso.
· Gorro: imprescindible en los días fríos, porque los bebés pierden mucho calor por la cabeza. Eso sí, quítaselo en interiores.
Saco silla paseo invierno: el gran aliado de los días fríos
Para el invierno, el saco silla paseo invierno es probablemente la opción más cómoda y segura. Envuelve al bebé de los pies al pecho, no se cae ni se arrastra por el suelo y protege del viento.
Qué tipos hay
· Sacos de entretiempo o forro polar: ligeros, ideales para otoño y para climas suaves como el mediterráneo.
· Sacos acolchados o de plumón: pensados para el frío de verdad. Muy útiles en el interior o en zonas de montaña.
· Sacos convertibles: con capa superior desmontable o cremalleras que permiten abrirlos en parte, perfectos para adaptarse a cambios de temperatura en el mismo paseo.
Qué mirar al elegirlo
· Compatibilidad con el arnés: que tenga aberturas para el arnés de 5 puntos, de forma que el bebé siga bien sujeto.
· Talla adecuada: para capazo o para silla; un saco demasiado grande deja huecos por donde entra el frío.
· Cremalleras laterales o frontales: facilitan muchísimo sacar al bebé o abrirlo a mitad del paseo.
· Exterior repelente al agua y forro suave y transpirable.
En Olmitos tienes una selección de sacos y colchonetas para la silla de paseo para todo tipo de temperaturas.
Manta carrito: cuándo es suficiente
La manta carrito es perfecta para el entretiempo y los días templados de invierno, o como complemento del saco cuando el bebé va en capazo. Es versátil, la puedes usar también en casa y se ajusta fácilmente a la temperatura: doblada, abierta, por encima de las piernas…